
¿Alguna vez has sentido curiosidad por desarrollar tu propia práctica de yoga en casa? Ese espacio íntimo donde no hay miradas ajenas, ni estereotipos que cumplir, ni necesidad de ser «la persona perfecta de yoga» que vemos en Pinterest.
Después de más de 10 años practicando yoga, he explorado estudios de todo tipo: algunos donde no me sentí bienvenida, otros que me abrazaron tal como llegué. Pero fue en casa, en mi propio espacio, donde descubrí lo más transformador del yoga.
La práctica personal en casa tiene algo especial: es tuya y solo tuya. Sin desplazamientos, sin cambios de ropa elaborados, sin comparaciones. Solo tú en el tapete (o incluso fuera de él), en pijama si así lo deseas, explorando lo que tu cuerpo y mente necesitan en ese momento.
¿Por qué practicar en casa?
Este tipo de práctica, individual y libre de ego, te permite:
- Conectar genuinamente con tu respiración y movimiento
- Descubrir qué funciona mejor para ti durante la meditación
- Crear un espacio tranquilo y seguro para simplemente estar
- Practicar cuando te conviene y cuando te sientes lista
- Adaptar cada sesión a tus necesidades del día
La práctica personal es todo menos rígida. Puede ser movimiento suave al despertar, pranayama en la noche para dormir mejor, o una exploración más larga cuando el tiempo lo permita. Muchas veces ni siquiera necesita un tapete.
¿Por dónde empezar?
Si estás comenzando, hay recursos maravillosos y accesibles. Adriene, del canal Yoga with Adriene, es una excelente compañera para iniciar esta práctica: poco pretenciosa, con videos de 5 a 60 minutos, y una biblioteca completa que incluye desde bases posturales hasta yoga para dolencias o estados de ánimo específicos.
Con el tiempo, puedes ir creando tus propias secuencias, adaptadas a tus exploraciones y curiosidades personales.
Una invitación para ti
¿Te gustaría comenzar tu propia práctica en casa?
Te invito a probar la clase gratuita que tengo en mi página y a descubrir cómo se siente crear este espacio para ti.
También puedes unirte a mis clases online de 20 minutos, donde exploraremos un movimiento suave para despertar tu cuerpo y empezar el día con la mente en un espacio más amable y tranquilo.

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