
Confieso que hasta hace poco, hubo alguien cuya sola presencia me generaba una reacción visceral negativa. No era una persona cercana, ni alguien que me hubiera hecho daño directamente. Era simplemente alguien cuya existencia en mi radar me incomodaba profundamente. Esa incomodidad me enseñó algo importante sobre la no violencia que quiero compartir contigo.
Y aqui empieza el yoga, el que va mucho más allá de lo que sucede en el tapete. Porque en realidad el yoga fue pensado originalmente como una herramienta para explorar la experiencia humana en toda su complejidad. y dentro de las enseñanzas del yoga, encontramos los Yamas: pautas que nos invitan a relacionarnos con los demás de manera más consciente.
El primero de ellos es Ahimsa, la no violencia.
Una lección inesperada sobre dar espacio
Vuelvo a esa persona que mencioné al inicio. Hace unos años, cuando Bad Bunny se hizo famoso, lo detesté con pasión. No era la única—es un personaje que genera reacciones intensas en todos los sentidos. Personalmente, no me gustaba escucharlo: ni su construcción musical, ni su voz, ni lo que decía. Me generaba una reacción visceral negativa, casi instintiva.
Pero estuvo tanto tiempo en el panorama, fue tan inevitable su presencia, que no podía evitarlo. Estaba en todas partes. Eventualmente empecé a escuchar recomendaciones de canciones suyas de personas que admiro y respeto, y me dije: bueno, le voy a dar la oportunidad.
Esta decision lo cambio todo, no para el, para mi.
Existe un espacio, aunque sea diminuto, entre sentir una emoción y actuar desde ella. Un momento en el que podríamos elegir observar antes de reaccionar. Confieso que en momentos arduos pocas veces logro habitarlo, pero cuando lo hago, todo cambia.
Las reacciones viscerales están ahí por una razón, pero no necesitamos actuar únicamente como respuesta a ellas. Lo desconocido—o lo que simplemente es diferente a nosotros—nos genera reacciones defensivas, a veces violentas. Darte el espacio de escuchar sin juzgar, de observar tu propia resistencia con curiosidad, aporta mucho a tu propia tranquilidad. Ya no estás actuando por instinto, sino porque entiendes lo que pasa en tu interior.
Despues de escuchar a Bad Bunny observando mis reacciones a su musica, llegue a lo conclusion que gue sin gustarme. No me identifico en general con lo que dice. Pero no puedo negar que lo que hace está diseñado para conectar con millones de personas, y que yo no sea su público no lo hace menos valioso.
Quizás la no violencia necesita justamente eso: espacio. Espacio emocional, mental, físico. Reconozco que tener esos espacios puede ser un privilegio, particularmente cuando el ambiente es adverso. Y sin embargo, me parece que ahí—justo en la adversidad—es donde más pueden transformarnos, sacándonos de ciclos dañinos y permitiéndonos ver el panorama completo.
La violencia que no vemos
La no violencia también vive en nuestras palabras y en el tono con que las decimos. Una misma frase puede ser un abrazo o una herida. Vale la pena notar cómo hablamos, no solo qué decimos.
Y hay algo más que me parece digno de observar: la violencia suele nacer del miedo a lo desconocido. Cuando no conocemos algo o a alguien, tendemos a estar prevenidos, a verlo como una fuente de peligro. Es una reacción natural. Pero imagina qué podría cambiar si nos acercáramos a lo desconocido con curiosidad en lugar de con miedo.
Y lo más importante: podemos convivir en paz con quien es diferente a nosotros. Dewspues de dejar de reaccionar de manera espontanea a Bad bunny, despues de observarlo con detenimiento, despues que dejo de ser un factor desconocido y por tanto disruptor, estoy en un punto en que ya no me molesta escucharlo en la radio o verlo en la televisión.
Él en lo suyo, yo en lo mío.

El espejo más difícil
Algo que he descubierto, no sin resistencia, es que la violencia también nace de autoreflexion y compasion hacia uno mismo. Escuchando la musica de el ya mencionado conejo, me di cuenta que mucho de lo que me chocaba esta relacionado con prejuicios aprendidos durante mi crianza, ante todo sobre la necesidad de dictar a otros como expresar su sexualidad o sus interacciones sociales.
Ver ese espejo de mis projuicios y llegar a la conclusion que lo que me molesta de este personaje es mucho menos de lo que esperaba, basicamente su incongruencia internaque no es mas que resultado de ser un producto disenado para vender no para pensar, me mostro que conocerme a mi misma pasa por analizar como reacciono a los demas. Que cuando me permito ver mis reacciones y analizarlas me comporto de manera mas tranquila y congruente con mis propios principios.
Cuando no nos tratamos con amor y compasión a nosotros mismos, simplemente no podemos expresar eso al mundo. Es difícil dar lo que no cultivamos primero en nuestro interior.
Que sigue?
Ahimsa no es perfección ni un estado al que se llega. Es más bien una práctica continua, una intención que renovamos cada día. Cada momento nos ofrece la oportunidad de elegir—empezando por cómo nos tratamos a nosotros mismos.
Te invito a observar dónde vive la violencia y la no violencia en tu propia vida. Sin juicio, solo con curiosidad.

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